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miércoles, 17 de abril de 2013

Mi semana santa

La Semana Santa de la provincia de Jaén destaca por la riqueza artística de su imaginería y la solemnidad de sus pasos. Hechos por los que esta manifestación religiosa ha sido declarada de interés turístico nacional en tres ciudades emblemátic
La Semana Santa de la provincia de Jaén destaca por la riqueza artística de su imaginería y la solemnidad de sus pasos. Hechos por los que esta manifestación religiosa ha sido declarada de interés turístico nacional en tres ciudades emblemáticas del renacimiento andaluz: Jaén, Úbeda y Baeza. A éstas se une Linares que, desde 1998, es de interés turístico andaluz y Alcalá la Real que obtuvo este reconocimiento en 1999.Cartel Anunciador de la Semana Santa de Torredonjimeno 2004 
En la Semana Santa jiennense conviven las representaciones más clásicas con otras que, por su rareza y tipismo, pueden considerarse únicas y singulares en Andalucía. Este es el caso de Lahiguera donde se realiza la carrera de los santos: forma peculiar de procesionar las imágenes que son llevadas “a la carrera” para acelerar el reencuentro entre éstas.
En otras localidades, el visitante podrá gozar de representaciones en vivo que, en un marco de excepcional belleza,  deben su fama al realismo de su interpretación. Este es el caso de Segura de la Sierra, Fuensanta de Martos y Villanueva del Arzobispo. La dramatización de algunos de los pasos se da en poblaciones como Iznatoraf, Alcaudete o Arbuniel (Cambil).
Además, los cantos de pasión y los pregones  son uno de los principales atractivos de la Semana Santa de Baños de la Encina, Arjonilla, Villanueva de la Reina y  Villacarrillo. 
El Pintahuevos, fiesta que se celebra el Domingo de Resurrección en muchas de las poblaciones creadas por Carlos III, cierra con vistosos huevos ornados la Semana Santa de la provincia de Jaén ofreciendo una imagen inusitada en el resto de Andalucía. 
Desde mediados del siglo XVI, se celebra la Semana Santa en Jaén capital. Es notable la majestuosidad y belleza de la calidad escultórica de su imaginería: la Virgen de las Angustias (talla de José de Mora) o el Cristo de la Expiración, escultura atribuida tanto a Martínez Montañés como a José de Medina. Su momento de máximo esplendor se produce durante la madrugada del Viernes Santo con la salida, desde la Catedral, de una de las procesiones más esperadas: la de Nuestro Padre Jesús Nazareno a quien la voz popular llama cariñosamente “El Abuelo”. El Viernes Santo, la ciudad del Santo Rostro saluda al venerado nazareno, acompañado por más de 7.000 penitentes, y se estremece al contemplar el encuentro, en la calle Amargura, de Nuestro Padre Jesús con la Virgen de los Dolores, uno de los momentos más emotivos de esta manifestación religiosa que desde hace cuatro siglos recorre las calles de la capital en la madrugada del Viernes de Pasión. Por otro lado, es obligado degustar “el hornazo” o huevo santo: torta de pan dulce con un huevo duro adornado con tiras de pan y azúcar que debe su nombre al horno en el que se dora. 
as del renacimiento andaluz: Jaén, Úbeda y Baeza. A éstas se une Linares que, desde 1998, es de interés turístico andaluz y Alcalá la Real que obtuvo este reconocimiento en 1999. 
En la Semana Santa jiennense conviven las representaciones más clásicas con otras que, por su rareza y tipismo, pueden considerarse únicas y singulares en Andalucía. Este es el caso de Lahiguera donde se realiza la carrera de los santos: forma peculiar de procesionar las imágenes que son llevadas “a la carrera” para acelerar el reencuentro entre éstas.
En otras localidades, el visitante podrá gozar de representaciones en vivo que, en un marco de excepcional belleza,  deben su fama al realismo de su interpretación. Este es el caso de Segura de la Sierra, Fuensanta de Martos y Villanueva del Arzobispo. La dramatización de algunos de los pasos se da en poblaciones como Iznatoraf, Alcaudete o Arbuniel (Cambil).
Además, los cantos de pasión y los pregones  son uno de los principales atractivos de la Semana Santa de Baños de la Encina, Arjonilla, Villanueva de la Reina y  Villacarrillo. 
El Pintahuevos, fiesta que se celebra el Domingo de Resurrección en muchas de las poblaciones creadas por Carlos III, cierra con vistosos huevos ornados la Semana Santa de la provincia de Jaén ofreciendo una imagen inusitada en el resto de Andalucía. 
Desde mediados del siglo XVI, se celebra la Semana Santa en Jaén capital. Es notable la majestuosidad y belleza de la calidad escultórica de su imaginería: la Virgen de las Angustias (talla de José de Mora) o el Cristo de la Expiración, escultura atribuida tanto a Martínez Montañés como a José de Medina. Su momento de máximo esplendor se produce durante la madrugada del Viernes Santo con la salida, desde la Catedral, de una de las procesiones más esperadas: la de Nuestro Padre Jesús Nazareno a quien la voz popular llama cariñosamente “El Abuelo”. El Viernes Santo, la ciudad del Santo Rostro saluda al venerado nazareno, acompañado por más de 7.000 penitentes, y se estremece al contemplar el encuentro, en la calle Amargura, de Nuestro Padre Jesús con la Virgen de los Dolores, uno de los momentos más emotivos de esta manifestación religiosa que desde hace cuatro siglos recorre las calles de la capital en la madrugada del Viernes de Pasión. Por otro lado, es obligado degustar “el hornazo” o huevo santo: torta de pan dulce con un huevo duro adornado con tiras de pan y azúcar que debe su nombre al horno en el que se dora. 

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